Armas biológicas/químicas

Las armas biológicas utilizan agentes patógenos (es decir, un agente que causa una enfermedad) para atacar a las células y órganos de los seres humanos, los animales o las plantas (por ejemplo, los cultivos), mientras que las armas tóxicas utilizan venenos para matar organismos vivos. Las armas biológicas conocidas comúnmente incluyen el Agente Naranja, el ántrax o productos herbicidas dañinos.

La Convención sobre armas biológicas (CAB) es el principal acuerdo de desarme para este tipo de tecnología de armamento por el que los signatarios se comprometen a “no desarrollar, producir, almacenar o de otra forma adquirir o retener, nunca ni en ninguna circunstancia” agentes biológicos o toxinas, ni armas designadas a utilizarlos.

Todos los estados son signatarios, excepto 23, y 16 estados están en proceso de incorporarse.

La Dependencia de Apoyo para la Aplicación de la Convención sobre armas biológicas ayuda a los Estados Miembros en la implementación de la CAB.

Las armas químicas atacan al sistema nervioso y a los pulmones de los seres humanos y generalmente se dispersan a través de un gas, pero también pueden transmitirse a través de líquidos o sólidos. El gas nervioso y el gas mostaza son ejemplos comunes de armas químicas.

La Convención sobre armas químicas (CAQ) es el principal instrumento que prohíbe la producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas y de sus precursores. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ayuda a los estados en la implementación y el cumplimiento de la CAQ. Actualmente, 191 estados son signatarios de la Convención.

Para la implementación de sanciones y controles comerciales para las armas tanto químicas como biológicas, la siguiente lista contiene definiciones vinculantes: